El agua y los ancianos

El agua es imprescindible para todas las personas, pero especialmente es importante para aquellas que tienen una edad más avanzada. Pero pensaréis, ¿por qué? Concretamente hay una serie de causas por las que un grupo de personas como los ancianos necesitan de un mayor control en la hidratación que tiene que tener en su día a día. Por si no lo sabías nuestro cuerpo está formado aproximadamente por un 70 % de agua, pero cuando vamos teniendo una edad más avanzada se va reduciendo este porcentaje, por lo que el consumo de agua debe ser mayor para que no se produzca una deshidratación. Por ello, hay que tener una dieta en la que haya unos altos contenidos de agua, como frutas, vegetales, pan… Además conforme se va incrementando la edad también se reduce la sensación de sed, es decir se nota menos la deshidratación que las personas de menor edad si notan, ¿a qué se debe esto? Esto sucede porque los mecanismos hormonales son menos sensibles a la cantidad de líquido del organismo. Por ello, siempre tenemos que intentar que, si tenemos un familiar o amigo de avanzada edad, debemos aconsejarlo sobre la cantidad en el consumo de agua que debe tomar.

Otra de las causas por las que también tenemos que hacer hincapié en el consumo de agua es por la presencia de incontinencias urinarias que sufren muchos de nuestros mayores, por lo que se produce una mayor pérdida de líquido en nuestro organismo.

Con el correcto consumo de agua, además de presentar una correcta hidratación también se producen otras ventajas que habría que tener en cuenta:

  • Mejora las condiciones cardiovasculares.
  • Ayuda a prevenir los cálculos renales.
  • Mejora la nutrición de la piel.
  • Ayuda a la disgestión y previene el estreñimiento.
  • Favorece la agudeza mental.
  • Reduce la sensación de fatiga.

Pero…¿cómo sabemos si nuestros mayores están llevando una hidratación de forma adecuada? Los síntomas que puede presentra un anciano cuando está deshidratado son una escasa lucidez mental, cefalea, piel laxa, sensación de fatiga, boca seca y sed. Si notamos alguno de estos síntomas debemos ofrecer una mayor hidratación diaria.

 

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