Huella hídrica y agua virtual

Cada vez que hablamos de la escasez del agua, sin duda nos encontramos frente a una paradoja, ya que en teoría existe suficiente recurso hídrico para los 7.000 millones de personas, sin embargo, la misma se distribuye de manera desigual, es desperdiciada, contaminada o se gestiona de forma insostenible.

A esto se debe sumar otros factores como el cambio climático, así como la demanda de alimentos, por lo que la FAO considera que para el 2050 la producción en éste sector deberá incrementarse un 70%, con el consecuente aumento del 11% del consumo de agua.

Con el propósito de estudiar la demanda del agua, desde la academia, autores como Hoekstra & Chapagain (2008), han elaborado los conceptos de la huella hídrica (basado en la huella ecológica de los noventas) y el agua virtual.

El primero, entendido como “un indicador que informa sobre la sostenibilidad del uso de los recursos naturales”, pudiendo ser usado para medir la huella que genera un individuo, una ciudad, una industria, etc.

Para el cálculo de la huella hídrica, se deben tener en cuenta 4 factores:

  • a) el volumen de consumo;
  • b) los hábitos de consumo;
  • c) el clima; y,
  • d) las prácticas agrícolas.

Huella hídrica es “el agua total usada para producir los bienes y servicios consumidos”, y que se conforma de dos elementos:

  • a) huella hídrica interna (volumen de agua utilizada en el país para producir los bienes y servicios a ser consumidos en el país); y,
  • b) huella hídrica externa (volumen de agua utilizada para producir bienes y servicios a ser importados y consumidos en un país determinado).

En el segundo caso, el “agua virtual” se relaciona de manera directa con la globalización del agua y su gobernabilidad. Los autores se plantean la siguiente hipótesis: es posible que los habitantes asiáticos puedan llegar a influir en el sistema hídrico de Sudamérica, o sí el consumo de maíz en las tortillas de los mexicanos llega a afectar en algo las reservas acuíferas de los Estados Unidos de América.

Ya que en los casos citados, adquirir productos importados (son producidos en un tercer Estado), se usa una ingente cantidad de agua de estos países, lo cual representa un consumo elevado de sus reservas que indirectamente beneficia al país importador.

Por lo expuesto, resulta obvio realizar una valoración a nivel global, al afrontar los retos y las implicaciones que tiene la gestión del agua en el planeta; así, la huella hídrica como indicador se encarga de medir el impacto que tiene el consumo de las reservas de agua dulce.

Los problemas relacionados con la gestión del agua deben ser entendidos en un mundo globalizado, donde las fronteras en materia comercial cada día desaparecen a través de los acuerdos de libre comercio, y pocas veces nos preguntamos sobre las consecuencias que podrán tener en temas como el consumo de agua virtual.

Enlace original: http://www.iagua.es/blogs/andres-martinez/huella-hidrica-y-agua-virtual?utm_source=Suscriptores+iagua&utm_campaign=2097725338-Semanal_Blogs_30102016&utm_medium=email&utm_term=0_8ff5bc1576-2097725338-304810185

Los acuíferos podrían agotarse en la mayor parte del mundo entre 2040 y 2060

El consumo humano podría agotar las aguas subterráneas en algunas partes de la India, el sur de Europa y los Estados Unidos en las próximas décadas, según una nueva investigación.

La nueva modelización de los niveles de agua subterránea del mundo encuentra que los acuíferos -el suelo o las rocas porosas que mantienen las aguas subterráneas- en la cuenca del Ganges Superior de la India, el sur de España y la Italia podrían agotarse entre 2040 y 2060.

En Estados Unidos, los acuíferos en el Valle Central de California, la Cuenca de Tulare y el sur del Valle de San Joaquín, podrían agotarse en la década de 2030. Los acuíferos en el sur de las Llanuras Altas, que abastecen de agua subterránea a partes de Texas, Oklahoma y Nuevo México, podrían alcanzar sus límites entre los años 2050 y 2070, según la nueva investigación.

Para el año 2050, hasta 1.800 millones de personas podrían vivir en áreas donde los niveles de agua subterránea están completamente o casi agotados debido al excesivo bombeo de agua subterránea para beber y para la agricultura, según Inge de Graaf, hidrólogo de Colorado School of Mines.

Los acuíferos en la cuenca del Ganges Superior de la India, el sur de España y la Italia podrían agotarse entre 2040 y 2060

Si bien muchos acuíferos siguen siendo productivos, las aguas subterráneas económicamente explotables ya no son alcanzables o lo serán en un futuro próximo, especialmente en zonas de regadío intensivo en las regiones más secas del mundo“, dijo De Graaf, quien presentó los resultados de su nueva investigación en la reciente reunión de otoño de la Unión Geofísica Americana.

Saber los límites de los recursos de aguas subterráneas es imprescindible, ya que miles de millones de litros de agua subterránea se utilizan diariamente para la agricultura y el agua potable en todo el mundo, dijo de Graaf.

Estudios anteriores utilizaron datos satelitales para demostrar que varios de los acuíferos más grandes del mundo se estaban acercando al agotamiento. Pero este método no puede usarse para medir el agotamiento del acuífero en una escala regional más pequeña, según De Graaf.

En la nueva investigación, de Graaf y colegas de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos utilizaron nuevos datos sobre la estructura del acuífero, las extracciones de agua y las interacciones entre el agua subterránea y el agua circundante para simular el agotamiento y la recuperación del agua subterránea a escala regional.

El equipo de investigación utilizó su modelo para prever cuándo y dónde los acuíferos de todo el mundo pueden alcanzar sus límites, o cuando los niveles de agua caen por debajo del alcance de las bombas modernas. Los límites se consideraron “superados” cuando los niveles de agua subterránea bajaron por debajo del umbral de bombeo durante dos años consecutivos.

El nuevo estudio encuentra que regiones fuertemente irrigadas en climas más secos, como las llanuras altas de Estados Unidos, las cuencas del Indo y del Ganges, y porciones de Argentina y Australia, enfrentan la mayor amenaza de agotamiento.

Aunque el nuevo estudio estima los límites de las aguas subterráneas a escala regional, los científicos todavía carecen de datos completos sobre la estructura del acuífero y la capacidad de almacenamiento para decir exactamente cuánto agua subterránea permanece en acuíferos individuales, dijo.

“No sabemos cuánta agua hay, cómo de rápido estamos agotando los acuíferos, o cuánto tiempo podemos usar este recurso antes de que se produzcan efectos devastadores, como el secado de pozos o ríos”, dijo De Graaf.

Enlace original: http://www.iagua.es/noticias/ep/16/12/29/acuiferos-podrian-agotarse-mayor-parte-mundo-2050?utm_source=Suscriptores+iagua&utm_campaign=6dc5fdb408-Diario_30122016&utm_medium=email&utm_term=0_8ff5bc1576-6dc5fdb408-304810185

A Coruña beberá agua de una antigua mina

Si hay un símbolo en Galicia de la lucha campesina por la tierra ese es el valle de As Encrobas, un fértil enclave del municipio de Cerceda (A Coruña) que ocupó portadas en la prensa internacional a finales de los setenta como estampa de la agonía franquista. Los vecinos, en su mayoría mujeres y ancianos comandados por un cura rojo, se alzaron entonces contra la expropiación a precio irrisorio de sus fincas agrarias para excavar una gran mina de carbón. Las protestas no frenaron la transformación del paraje en terreno lunar durante 30 años pero hoy, con el yacimiento agotado, la ciencia y la naturaleza han devuelto la vida a As Encrobas.

Unión Fenosa, concesionaria de la mina de Meirama, inició en 2008 la transformación del hueco de la explotación en un lago para cumplir con la exigencia legal de restaurar la zona una vez que el lignito se acabó. Lo mismo había hecho antes Endesa en el cercano ayuntamiento de As Pontes (A Coruña), pero en este caso la ubicación estratégica de la balsa y la calidad de su agua han propiciado un uso insólito: que sirva para abastecer, sin depuración previa, los hogares de los 400.000 habitantes de la comarca de A Coruña.

El proyecto es único en Europa, subrayan sus promotores, y solo se conocen casos similares en Estados Unidos, aunque se trata de lagos nacidos en minas mucho más pequeñas que suministran agua a poblaciones también menores. Países como Sudáfrica, plagado de explotaciones mineras agotadas y con dificultades de abastecimiento, se han puesto ya en contacto con Gas Natural Fenosa para conocer la experiencia desarrollada en Cerceda, cuenta Roberto González Philippon, responsable de Explotación de Activos Mineros de la Unidad de Operaciones de Recursos Naturales de Gas Natural Fenosa.

Hueco de la mina de Meirama antes de convertirse en un lago.
Hueco de la mina de Meirama antes de convertirse en un lago.

Soluciones para el cambio climático

La Xunta ha realizado ya parte de las obras para conectar, a través de una tubería de 1,3 kilómetros y con un coste de 10 millones de euros, el lago de As Encrobas con el embalse de Cecebre, el pantano del que hoy beben los coruñeses y que tiene una capacidad siete veces menor. El hueco minero, del que Fenosa extrajo 94 millones de toneladas de lignito para alimentar una central térmica que sigue funcionando en Meirama con carbón importado, servirá como reservorio para una comarca de precipitaciones generosas que, sin embargo, según esgrimen la Xunta y los responsables del proyecto, no tiene el suministro garantizado para el futuro por el cambio climático y el aumento de la población.

“En A Coruña hemos vivido situaciones de estrés hídrico. No son comparables a las del sur de España, pero además de mucha agua se necesita un lugar donde almacenarla. El cambio climático marca una tendencia hacia los extremos y hay que planear soluciones de futuro como esta”, explica Jordi Delgado, del Grupo de Enxeñería da Agua e do Medio Ambiente (Geama) de la Universidad de A Coruña, que ha colaborado en el llenado del lago que duplicará la reserva actual de agua del área coruñesa.

Delgado explica que, además de la calidad del agua, hay una “circunstancia casual” que permite que la antigua mina sirva para abastecimiento. El lago, que ocupa 171 hectáreas, con 2,2 kilómetros de longitud, uno de ancho y 205 metros de profundidad, está ubicado en la misma cuenca que el embalse que surte los grifos de los hogares coruñeses, exactamente a 13 kilómetros de distancia río arriba, y su gran capacidad permitirá además “regular” las inundaciones en esta comarca.

Investigadores universitarios

Al frente del proceso la empresa situó a investigadores de las universidades de A Coruña y Santiago. Los encargados de pilotar el llenado del hueco de la mina fueron los ingenieros del Geama de la institución coruñesa. En vez de esperar a que el agujero se anegara solo gracias a la abundante lluvia de la zona, optaron por forzar la inundación mediante el desvío de caudal de los arroyos del entorno de Meirama, una alternativa que reducía el tiempo y mejoraba las propiedades del agua, argumentan. “Hemos obtenido una calidad muy parecida a la de estos ríos; no es exactamente igual simplemente porque el agua del lago está retenida, no corre”, explica Jordi Delgado.

El Ayuntamiento de A Coruña, gobernado por Marea Atlántica, respalda que el lago se use para el abastecimiento porque las miles de analíticas realizadas por la Universidad “garantizan la calidad del agua”. “Es el lago más monitorizado y mejor estudiado de Europa”, defienden desde el Geama, que realizó “más de 500.000 registros de una lista ingente de parámetros” con “tecnología pionera”. Desde el gobierno local coruñés, con todo, subrayan que estarán vigilantes, exigiendo permanentemente “el cumplimiento estricto del control de las analíticas” y “todas las medidas de precaución del impacto ambiental” en la construcción de la tubería que unirá el lago con el embalse de Cecebre, un área de gran valor ecológico.

En Marea y BNG sí critican el proyecto. La primera de estas fuerzas rechaza que la Xunta gaste 10 millones de euros para poder usar el lago como reserva de abastecimiento cuando los planes hidrológicos del Gobierno gallego desechan “expresamente” que se trate de una “alternativa viable” y proponen otras soluciones más sencillas y baratas. El primer partido de la oposición en Galicia se opone a que la obra sea abonada con fondos públicos y no por la empresa y cuestiona también la calidad del agua que saldrá del lago minero por la elevada concentración de níquel.

Sobre las antiguas escombreras que rodeaban la mina de Meirama hoy crecen 450.000 árboles y los ríos desviados para explotar la mina han recuperado en parte su curso y la vegetación de ribera. En la restauración ambiental del millar de hectáreas que conforman el lago y su entorno colaboró el equipo de la Estación de Hidrobioloxía do Encoro do Con, de la Universidad de Santiago, que cifra en 839 las especies que han repoblado de forma natural el paraje revivido de As Encrobas.

El enclave es, por el momento, un recinto vallado en el que solo se permiten visitas programadas, a la espera de que la Xunta tramite la desafectación de los terrenos, que siguen bajo dominio público minero. El lago pasará a manos de la Administración autonómica, pero el área que lo rodea es propiedad de Fenosa, que tiene previsto negociar su uso con el Gobierno gallego. “Ojalá este proyecto sirva de ejemplo sobre cómo generar valor tras la explotación y ayude a cambiar la percepción que se tiene de la minería”, concluye González Philippon.

“LOS VECINOS HEMOS PAGADO UN PRECIO MUY ALTO”

La mina de Meirama se tragó hace casi 40 años un fructífero y hermoso valle del que vivían muchas familias agricultoras. Quienes aún conservan aquella estampa en la memoria observan con nostalgia el lago y los bosques que Fenosa muestra con orgullo tras invertir en el proyecto 60 millones de euros.

“Es más bonito que el agujero que había, pero solo impresiona a quien no conoció el valle de As Encrobas”, apunta María Pardo, que vivió en 1977, siendo una niña, las escaramuzas entre la Guardia Civil y los habitantes de la aldea, en su mayoría mujeres y ancianos, que, en virtud de un decreto firmado por Franco mientras veraneaba en el pazo de Meirás, fueron desalojados a la fuerza de sus casas y tierras para que la empresa pudiera explotar el abundante lignito del subsuelo.

“Debajo del valle había mucha riqueza, pero arriba también”, prosigue Pardo, miembro del movimiento vecinal. “Los que vivimos aquí hemos pagado un precio muy alto durante estos 30 años de explotación. Éramos un montón y ahora quedamos cuatro. Contaminación, ruido, pistas deshechas por las que no podía circular el autobús escolar…” Los residentes del entorno del antiguo yacimiento de carbón reclaman que el área rehabilitada se abra cuanto antes para el disfrute público.

Enlace original: http://politica.elpais.com/politica/2016/11/16/actualidad/1479300413_948776.html?id_externo_rsoc=whatsapp

El agua salubre y fácilmente accesible: Un aspecto clave para la salud pública

  • En 2015, el 91% de la población mundial tenía acceso a una fuente mejorada de abastecimiento de agua potable, en comparación con el 76% en 1990.
  • Desde 1990, 2600 millones de personas han obtenido acceso a fuentes mejoradas de agua de bebida.
  • En la actualidad, 4200 millones de personas tienen agua corriente; 2400 millones obtienen agua de otras fuentes mejoradas de abastecimiento, como grifos públicos, pozos protegidos y perforaciones.
  • 663 millones de personas se abastecen de fuentes no mejoradas; de ellas, 159 millones dependen de aguas superficiales.
  • En todo el mundo, al menos 1800 millones de personas se abastecen de una fuente de agua potable que está contaminada por heces.
  • El agua contaminada puede transmitir enfermedades como la diarrea, el cólera, la disentería, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. Se calcula que la contaminación del agua potable provoca más de 502 000 muertes por diarrea al año.
  • De aquí a 2025, la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua.
  • En los países de ingresos bajos y medios, el 38% de los centros sanitarios carecen de fuentes de agua, el 19% de saneamiento mejorado, y el 35% de agua y jabón para lavarse las manos.

El agua salubre y fácilmente accesible es importante para la salud pública, ya sea que se utilice para beber, para uso doméstico, para producir alimentos o para fines recreativos. La mejora del abastecimiento de agua, del saneamiento y de la gestión de los recursos hídricos puede impulsar el crecimiento económico de los países y contribuir en gran medida a la reducción de la pobreza.

En 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al abastecimiento de agua y al saneamiento. Todas las personas tienen derecho a disponer de forma continuada de agua suficiente, salubre, físicamente accesible, asequible y de una calidad aceptable, para uso personal y doméstico.

Acceso al agua

El Objetivo de Desarrollo del Milenio relativo al agua potable (ODM 7) se cumplió a nivel mundial en 2010. Consistía en reducir a la mitad la proporción de la población mundial sin acceso sostenible al agua potable. Los 48 países menos desarrollados no han alcanzado la meta, aunque se han hecho progresos sustanciales y el 42% de la población de esos países ha logrado acceder a fuentes mejoradas de agua de bebida desde 1990.

Persisten acusadas desigualdades geográficas, socioculturales y económicas, no solo entre las zonas rurales y urbanas, sino también en el seno de las ciudades, donde las personas que viven en asentamientos informales, ilegales o de bajos ingresos tienen por lo general un menor acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua potable que otros residentes.

Agua y salud

En 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al abastecimiento de agua y al saneamiento

El agua contaminada y el saneamiento deficiente están relacionados con la transmisión de enfermedades como el cólera, otras diarreas, la disentería, la hepatitis A, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. Los servicios de agua y saneamiento inexistentes, insuficientes o gestionados de forma inapropiada exponen a la población a riesgos prevenibles para su salud. Esto es especialmente cierto en el caso de los centros sanitarios en los que tanto los pacientes como los profesionales quedan expuestos a mayores riesgos de infección y enfermedad cuando no existen servicios de suministro de agua, saneamiento e higiene. A nivel mundial, el 15% de los pacientes contraen infecciones durante la hospitalización, proporción que es mucho mayor en los países de ingresos bajos.

La gestión inadecuada de las aguas residuales urbanas, industriales y agrícolas conlleva que el agua que beben cientos de millones de personas se vea peligrosamente contaminada o polucionada químicamente.

Se calcula que unas 842 000 personas mueren cada año de diarrea como consecuencia de la insalubridad del agua, de un saneamiento insuficiente o de una mala higiene de las manos. Sin embargo, la diarrea es ampliamente prevenible y la muerte de unos 361 000 niños menores de cinco años al año se podría prevenir si se abordaran estos factores de riesgo. En los lugares donde el agua no es fácilmente accesible, las personas pueden considerar que lavarse las manos no es una prioridad, lo que aumenta la probabilidad de propagación de la diarrea y otras enfermedades.

La diarrea es la enfermedad más conocida que guarda relación con el consumo de alimentos o agua contaminados. Sin embargo, hay también otros peligros. Casi 240 millones de personas se ven afectadas por esquistosomiasis, una enfermedad grave y crónica provocada por lombrices parasitarias contraídas por exposición a agua infestada.

Se calcula que unas 842 000 personas mueren cada año de diarrea como consecuencia de la insalubridad del agua, de un saneamiento insuficiente o de una mala higiene de las manos

En muchas partes del mundo, los insectos que viven o se crían en el agua son portadores y transmisores de enfermedades como el dengue. Algunos de estos insectos, denominados vectores, crecen en el agua limpia, y los contenedores domésticos de agua de bebida pueden servir como lugares de cría. Tan solo con cubrir los contenedores de agua es posible reducir la cría de vectores, con el beneficio añadido de reducir la contaminación fecal del agua en el ámbito doméstico.

Consecuencias económicas y sociales

Cuando el agua procede de fuentes de abastecimiento mejoradas y más accesibles, las personas gastan menos tiempo y esfuerzos en recogerla físicamente, lo que significa que pueden ser productivos en otras esferas. También puede redundar en una mayor seguridad personal, ya que reduce la necesidad de hacer viajes largos o peligrosos para recoger agua. La mejora de las fuentes de abastecimiento de agua también conlleva la reducción del gasto sanitario, ya que las personas tienen menos probabilidades de enfermar y de incurrir en gastos médicos y están en mejores condiciones de permanecer económicamente productivas.

Dado que los niños corren especial riesgo de contraer enfermedades relacionadas con el agua, el acceso a fuentes mejoradas de abastecimiento de agua puede tener como resultado un ahorro del tiempo que pasan recogiendo agua y una mejora de su salud y, por tanto, un mayor índice de asistencia a la escuela, con las consecuencias a largo plazo para sus vidas que ello conlleva.

Recursos hídricos

El ODM relativo al agua se mide mediante el indicador indirecto del uso de fuentes «mejoradas» o «no mejoradas» de abastecimiento de agua potable. Sin embargo, las «fuentes mejoradas» no son necesariamente seguras. Al menos 1800 millones de personas utilizan fuentes de abastecimiento de agua para beber que están contaminadas con materias fecales. Una proporción considerable del agua corriente está contaminada, especialmente cuando el abastecimiento es intermitente o el tratamiento es inadecuado. Incluso cuando la fuente de abastecimiento es buena, el agua puede contaminarse durante el transporte o almacenaje, en particular en entornos en los que el saneamiento no es adecuado.

Desafíos

Incluso cuando la fuente de abastecimiento es buena, el agua puede contaminarse durante el transporte o almacenaje, en particular en entornos en los que el saneamiento no es adecuado

El cambio climático, el aumento de la escasez de agua, el crecimiento de la población, los cambios demográficos y la urbanización ya suponen desafíos para los sistemas de abastecimiento de agua. De aquí a 2025, la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua. La reutilización de las aguas residuales para recuperar agua, nutrientes o energía se está convirtiendo en una estrategia importante. Los países están utilizando cada vez más las aguas residuales para regar: en los países en desarrollo, esto representa el 7% de las tierras de regadío. Si bien esta práctica plantea riesgos para la salud, la gestión segura de las aguas residuales puede aportar múltiples, como el aumento de la producción de alimentos.

Las fuentes de abastecimiento de agua potable y de riego seguirán evolucionando, con una presencia cada vez mayor de las aguas subterráneas y de fuentes alternativas, como las aguas residuales. El cambio climático conllevará mayores fluctuaciones en la cantidad de agua de lluvia recogida. La gestión de todos los recursos hídricos tendrá que mejorarse para garantizar el abastecimiento y la calidad.

Respuesta de la OMS

Como autoridad internacional en materia de salud pública y calidad del agua, la OMS encabeza los esfuerzos mundiales por prevenir la transmisión de enfermedades por el agua y asesora a los gobiernos acerca del desarrollo de metas y normativas relacionadas con la salud.

De aquí a 2025, la mitad de la población mundial vivirá en zonas con escasez de agua

La OMS elabora una serie de guías sobre la calidad del agua, en particular sobre el agua potable, el uso seguro de las aguas residuales y la salubridad de las áreas acuáticas recreativas. En las Guías para la calidad del agua potable se aborda la gestión de los riesgos, y desde 2004 se incluye la promoción de planes de salubridad del agua para identificar y prevenir riesgos antes de que el agua se contamine. En 2015 la OMS introdujo el concepto de Plan de Seguridad del Saneamiento para respaldar la aplicación de las directrices sobre las aguas residuales. La OMS está promoviendo prácticas eficaces de evaluación y gestión de riesgos entre todos los grupos, incluidos los proveedores de agua potable, las empresas de tratamiento de aguas residuales, los agricultores, las comunidades y los particulares.

Desde 2014, la OMS ha estado probando productos de tratamiento del agua doméstica de acuerdo con los criterios sanitarios de desempeño establecidos en el Plan Internacional OMS de Evaluación de las Tecnologías de Tratamiento del Agua Doméstica. El objetivo del plan consiste en garantizar que los productos distribuidos protejan a los usuarios de patógenos causantes de enfermedades diarreicas y en reforzar los mecanismos normativos, de reglamentación y de monitoreo en el ámbito nacional con el fin de respaldar la focalización apropiada de esos productos y su uso sistemático y correcto.

La OMS colabora estrechamente con el UNICEF en una serie de áreas relacionadas con el agua y la salud. Por ejemplo, el plan de acción mundial integrado para acabar con las muertes infantiles prevenibles por neumonía y diarrea para 2025 establece varias metas preventivas y terapéuticas, entre las que destaca la consecución, para 2030, del acceso universal a agua de bebida en los centros sanitarios y los hogares. Los medios de aplicación en los centros sanitarios abarcan varias áreas sanitarias, como la cobertura sanitaria universal de calidad, y ambos organismos han establecido un plan de trabajo para lograr progresivamente el acceso universal en el ámbito de los centros sanitarios y en las esferas nacional y mundial.

Fantástico invento genera 100 litros de agua al día. Adiós a la escasez de agua

Los Arquitectos italianos Arturo Vittori y Andreas Vogler de estudio de Arquitectura y Visión desarrollaron una torre de agua increíble hecha con materiales naturales. El proyecto fue presentado por primera vez en la Bienal de Arquitectura de Venecia en 2012, y está dirigido a las poblaciones rurales de desarrollo, donde la infraestructura que facilita el acceso al agua potable es casi imposible.
El proyecto titulado Warka water fue diseñado para recoger la humedad del aire a través de la condensación y depositar así el agua a un recipiente. Consiste en una torre de 10 metros, lo que puede generar unos 100 litros de agua/día. Su estructura se basa principalmente en el bambú y el revestimiento de plástico reciclado.
La estructura consta de cinco módulos que se pueden instalar de abajo hacia arriba por algunas personas, sin necesidad de andamios y pesa sólo 60 kg.
Un invento fantástico y sencillo que ya está siendo utilizado inicialmente en Etiopía, es de esperar que se extienda al resto del mundo.

El agua salvará nuestras ciudades

  • La costra de asfalto, metal y hormigón de las ciudades crece más rápido de lo que creíamos, y acapara y ensucia cada vez más agua. La Nueva Agenda Urbana marca una hoja de ruta para la sostenibilidad, pero es preciso avanzar un paso más hacia la regeneración de las grandes urbes. El agua y el saneamiento son a la vez objetivo y solución.

El 3 % de la superficie terrestre del planeta está ocupado por las ciudades. Es un área equivalente a casi nueve veces la de España: un total de 4.468.200 km2 de hormigón, ladrillo y asfalto cubren lo que antaño eran principalmente bosques y campos, y también muchos lagos y ríos. Sobre esta costra en expansión vive actualmente más de la mitad de los habitantes del planeta, unos 3.700 millones de personas, pero últimamente la masa urbana está creciendo más que su población.

Skyline de Singapur. ©Tekgator

Son datos obtenidos por el Global Rural-Urban Mapping Project (GRUMP), una iniciativa de la NASA que analiza las imágenes satelitales de la superficie de la Tierra. Este modelo analiza en tiempo real el avance del tejido urbano y proporciona datos que contradicen las previsiones geográficas realizadas hasta hace poco: la “mancha” urbana ha crecido mucho más rápido de lo que creíamos y lo seguirá haciendo.

El modelo, conjuntamente con las previsiones de crecimiento demográfico de las Naciones Unidas, augura que hacia 2035 el 80% de la población del planeta vivirá en ciudades, una proporción que ya se da en muchos países en vías de desarrollo. Si seguimos a este ritmo, en 2050, la población urbana habrá aumentado en 2.800 millones.

Son cifras que preocupan, especialmente desde el punto de vista del agua. ¿Habrá capacidad de suministro? ¿Se podrá depurar y sanear de forma suficiente y sostenible? ¿Cuál será la alteración del ciclo del agua en la Tierra debida a las ciudades?

Estas preguntas aún no tienen una respuesta certera pero la ciencia y los gobiernos trabajan duro para responder con soluciones. En opinión de la arquitecta y urbanista Zaida Muxí aún estamos a tiempo de moderar el crecimiento urbano y regenerar las ciudades.

La Nueva Agenda Urbana: desarrollo inclusivo y sostenible

El problema del agua y el saneamiento en las ciudades ha presidido la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano SostenibleHábitat III, que se celebró en Quito del 17 al 20 de octubre. La conferencia ha culminado con la edición de la Nueva Agenda Urbana (NUA) que servirá como hoja de ruta internacional en la implementación de un nuevo modelo de desarrollo urbano inclusivo y sostenible.

Las masas urbanas tienden a ser más extensas y menos densas, justo lo contrario de lo que se necesita para que los servicios públicos, como el suministro de agua y el saneamiento, puedan ser eficientes y asequibles

Esta hoja de ruta estará sin duda muy presente en los debates de la próxima Smart City Expo World Congress (SCEWC) que se celebrará en Barcelona del 15 al 17 de noviembre, ya que es evidente que sin asegurar la gestión del agua y el saneamiento no se puede hablar de inteligencia urbana.

¿Por qué las ciudades generan tantos problemas relacionados con el agua? En primer lugar porque las grandes aglomeraciones de personas necesitan un gran volumen de agua que tiene que ser suministrado desde el exterior. Casi el 13 % del agua dulce que se extrae en el mundo va destinado a usos domésticos, la gran mayor parte en las ciudades, y este agua tiene que ser tratada para garantizar su salubridad. Muchas grandes ciudades del mundo no pueden garantizar este suministro y la mayor parte de éstas son las que más crecen en población.

Según el Informe Mundial de Ciudades 2016, emitido por ONU Hábitat, el programa de Naciones Unidas que trabaja por un mejor futuro urbano, una de las claves es controlar la relación entre superficie y densidad demográfica, ya que las grandes ciudades están creciendo en superficie en torno a tres y cuatro veces más que el incremento de su población. Es decir, las masas urbanas tienden a ser más extensas y menos densas, justo lo contrario de lo que se necesita para que los servicios públicos, como el suministro de agua y el saneamiento, puedan ser eficientes y asequibles.

Las grandes ciudades que crecen en base a movimientos migratorios descontrolados tienden a generar bolsas de pobreza a las que lo primero que falta es el agua y el saneamiento en una clara vulneración de los derechos humanos de sus habitantes. Los objetivos de la NUA respecto al agua y el saneamiento son claros: es preciso desarrollar las infraestructuras necesarias para garantizar el acceso universal y equitativo, y asegurar que dicha infraestructura forme parte de planes que articulen las necesidades de vivienda y movilidad. No se podrá acabar con los tugurios sin alianzas sólidas entre los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil, las ONG y las acciones de las las Naciones Unidas.

Niños en los barrios marginales de Kalyanpur, uno de los suburbios urbanos de Dhaka, Bangladés. ©UN Photo/Kibae Park

El segundo gran problema de las grandes urbanizaciones es la depuración del agua. La contaminación doméstica, sobre todo la debida a los contaminantes emergentes, obliga a una constante inversión pública en tecnologías de depuración que es uno de los factores que comprometen la sostenibilidad de la ciudad. En el caso de los tugurios el problema es la ausencia de saneamiento, una deficiencia que los convierte en focos de contaminación fecal permanente e imposibles de controlar. Estas ciudades suponen una grave agresión medioambietal pues extienden sus residuos mucho más allá de su entorno.

Por otra parte, la coraza de edificios y pavimento es una barrera que impide que el agua de lluvia penetre en la tierra y alimente los acuíferos. La falta de planificación en la expansión de calles y casas provoca que las escorrentías sean cada vez más violentas y provoquen inundaciones que casi siempre afectan a los barrios más pobres.

A la alteración hidrológica tenemos que sumarle la contaminación atmosférica y la alteración climática. A este respecto, las urbes de la Tierra se han convertido en modelos de insostenibilidad: consumen entre el 60 y el 80% de los recursos energéticos, emiten el 70% de gases de efecto invernadero y generan microclimas nocivos debido a la acumulación de calor y humedad, y la falta de renovación del aire.

La ciudad regenerativa es posible

Es preciso avanzar más allá del modelo clásico de sostenibilidad y adoptar el de regeneración. Según Stefan Schurig, director de clima, energía y ciudades del The World Future Council, la ciudad debe generar tantos recursos como consume y aboga por el modelo de “ciudad regenerativa”, un término que ya ha sido adoptado por la ONU como un modelo que “beneficia a los ecosistemas naturales, impulsa la economía local, mejora la cohesión y la salud de los barrios y aumenta su capacidad de recuperación“.

La regeneración de las ciudades es imprescindible para alcanzar los objetivos medioambientales de la COP 21 y de desarrollo sostenible (ODS) en los que recuperar el agua es a la vez objetivo y solución. Y es posible. Uno de los proyectos urbanísticos más ambiciosos en este sentido es el de México, Ciudad Lacustre, del arquitecto Alberto Kalach, en el que podemos ver que por más que una gran ciudad haya maltratado la naturaleza siempre hay algo que podemos hacer para paliar el daño: recuperar el agua.

Amazonía Viva 2016: Guía para un futuro sostenible en la selva tropical más grande del mundo

La Amazonía está bajo presión por actividades económicas insostenibles y está sufriendo cambios sin precedentes, según el Informe Amazonía Viva 2016 de WWFpublicado esta semana. El informe destaca las realidades regionales y globales que están causando un impacto sobre la Amazonía, y demuestra por qué la cooperación regional es crítica para su mantener sus funciones ecológicas en el futuro.

La Amazonía se extiende por ocho países y un territorio de ultramar. Es el hogar de 34 millones de personas, 350 grupos indígenas y una décima parte de las especies del planeta. De acuerdo con el informe de WWF, más de 2.000 nuevas especies de plantas y vertebrados se han descrito en la Amazonía desde 1999.

A pesar de la diversidad y la importancia crítica del sistema de selva tropical más grande del mundo, el informe advierte sobre el dramático aumento de las acciones legislativas dirigidas a degradar, reducir el tamaño o descatalogar las áreas protegidas en la Amazonia (un proceso conocido como PADDD). Por ejemplo, existen unos 250 proyectos propuestos para construir represas en los ríos de la Amazonía, y más de 20 proyectos de construcción de carreteras están abriéndose paso a través de sus bosques.

El informe proporciona el análisis de WWF sobre la pérdida de bosques en la Amazonía, incluyendo los 31 “frentes de deforestación” que están poniendo una gran presión sobre la integridad del bosque. Dentro de las diversas actividades, la agricultura y la ganadería lideran el uso insostenible de los recursos.

De acuerdo con el informe, la Amazonía es esencialmente una sola unidad ecológica que no puede ser conservada únicamente por actividades a nivel nacional, debido a la naturaleza multinacional y multi-escala de las presiones a las que se enfrenta.

El informe hace hincapié en la necesidad de abordar las partes interdependientes del bioma en su conjunto, para asegurar la viabilidad de todo el sistema y los bienes y servicios que presta a la población local, los países de la región y el mundo.

Las recomendaciones del informe combinan el desarrollo, la conservación y la necesidad de dar un enfoque integrado en la planificación nacional y regional.

El informe ofrece principios clave para el futuro de la Amazonia y una guía de cómo este futuro sostenible se puede poner en marcha a través del apoyo de los sistemas naturales, las personas, las estructuras económicas y de gobierno.

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El sur de España, condenado a convertirse en un desierto

  • El cambio climático causará estragos en el Mediterráneo. Según un nuevo estudio, si la temperatura aumenta más de 1,5 ºC respecto a los niveles preindustriales –lo que algunos científicos ya consideran irreversible– los cambios en los ecosistemas mediterráneos, sin precedentes en los últimos 10.000 años, convertirán al sur de la Península en una zona desértica.

El Acuerdo de París se marcó como objetivo no sobrepasar los 2 ºC de aumento de la temperatura respecto a los niveles preindustriales y, como límite ideal, 1,5 ºC. Según un estudio que publica la revista Science, si el aumento de las temperaturas es igual o superior a 2° C se generarán cambios en los ecosistemas mediterráneos que no tienen comparación en nuestra era geológica, el Holoceno, período caracterizado por recurrentes déficits de precipitación.

Joel Guiot de la Universidad Aix-Marseille (Francia) y Wolfgang Cramer, del Instituto Mediterráneo de Biodiversidad y Ecología francés, utilizaron núcleos de polen de sedimentos del Mediterráneo para reconstruir la variabilidad del clima y del ecosistema de los últimos 10.000 años. Después, utilizaron esta información en diferentes modelos para predecir futuros cambios en la temperatura del ecosistema.

“Los granos de polen se diseminan por la vegetación. Cada especie tiene un tipo de polen con una morfología específica. Se toman muestras del núcleo y se cuentan según su tipo. Cuando nos encontramos muchos granos de polen de roble, podemos decir que la vegetación era templada y húmeda; si hallamos más de árboles boreales (abeto, picea) el clima era más frío”, declara Guiot a Sinc.

Cada muestra de polen proporciona a los científicos una imagen de la vegetación del pasado. Con estos datos, y utilizando diferentes modelos de simulación, pudieron inferir el clima para cada tipo de vegetación.

Solo si no se sobrepasa los 1,5 ºC de incremento, los cambios en los ecosistemas estarían dentro de los límites del Holoceno

Algunos de los simulacros que llevaron a cabo analizaban el futuro que le espera al planeta si no se hace nada para mejorar la situación. Un segundo conjunto de simulaciones se hicieron suponiendo que se respeten los objetivos propuestos por los gobiernos en la Conferencia de París COP21. En ambos casos, el cambio ecológico que se prevé excede con creces el que ocurrió durante el Holoceno.

“Hicimos un análisis de varias decenas de miles de muestras de polen en toda la región mediterránea durante los últimos 10.000 años, en los que no encontramos grandes cambios de temperatura, pero sí en la precipitación”, explica Guiot.

Respecto al Acuerdo de París, el objetivo que los gobiernos deben alcanzar aún queda lejos, se lamenta el científico: “Por el momento, las propuestas aún no son compatibles con el objetivo de 2° C. Están más cerca de los 3° C”, añade.

En los primeros escenarios de sus simulaciones, si no se hace nada por limitar el calentamiento global, todo el sur de España se convertirá en un desierto, los bosques caducifolios invadirán las montañas y los matorrales reemplazarán a la mayoría de los bosques caducifolios de gran parte de la cuenca del Mediterráneo.

Solo en las condiciones en las que el calentamiento global se limitase a 1,5 °C por encima de las temperaturas preindustriales, los cambios en los ecosistemas permanecerán dentro de los límites experimentados durante el Holoceno.

El cambio climático ya está presente en el Mediterráneo

Las temperaturas regionales en la cuenca mediterránea son actualmente 1,3 °C mayores que durante el período 1880-1920, en comparación con el aumento de 0,85 °C en todo el mundo.

Las temperaturas regionales en la cuenca mediterránea son actualmente 1,3 °C mayores que durante el período 1880-1920

Este incremento extra en la temperatura es relevante dado que los ecosistemas de la cuenca del Mediterráneo constituyen una zona importante de la biodiversidad mundial y suministran numerosos servicios a las personas, como agua limpia, protección contra las inundaciones, depósitos de carbono y lugares de recreo.

“En general, la región más afectada se encuentra en el norte de África, Oriente Próximo y el sur de Europa, con una desertificación debido al clima y al impacto humano como la agricultura intensiva y la urbanización”, apunta Guiot.

Sin embargo, este análisis no explica otros impactos humanos sobre los ecosistemas, tales como el cambio en el uso de la tierra, la urbanización y la degradación del suelo, muchos de los cuales probablemente aumenten en el futuro debido a la expansión de la población humana y la actividad económica, según indican los autores.

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¿Cómo reacciona el cloro con la materia orgánica presente en el agua?

  • Rafael J. García-Villanova, catedrático de la Universidad de Salamanca, ha estudiado durante más de dos décadas la formación en el agua clorada de moléculas potencialmente peligrosas para la salud.

Rafael J. García-Villanova, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Salamanca, ha publicado la obra ‘Subproductos de desinfección-cloración del agua’, en la que analiza cómo el cloro reacciona con la materia orgánica presente de manera natural en las aguas, dando lugar a moléculas potencialmente tóxicas.

El cloro es el reactivo universal, con gran diferencia el más usado para la desinfección”, explica el autor. Su función es inactivar a los microorganismos patógenos, y en la actualidad se utiliza de forma generalizada desde que a principios del siglo XX comenzara de forma lenta y progresiva su aplicación. Su principal acción se produce sobre las bacterias del agua, mientras que puede ser menos eficaz para otros patógenos, como algunos virus y aún menos eficaz frente a protozoos. No es la única opción para la desinfección del agua, pero es la más barata y la que requiere una menor cualificación del personal en su aplicación.

Sin embargo, en la década de los setenta se conoció que, de forma inevitable, genera subproductos resultantes de su reacción con la materia orgánica natural de las aguas, que procede de su contacto con el suelo y el material vegetal. Las aguas llegan así a las plantas de potabilización urbanas donde, en contacto con el cloro, esta materia orgánica produce moléculas de pequeño tamaño, cuyo consumo continuado a lo largo de la vida podría tener alguna responsabilidad en determinados tipos de cáncer o afectar a la reproducción en algunos de sus estadios.

En 1998, la directiva 98/83 de la Comisión Europea estableció la obligación de reducir la cantidad de un grupo de estos compuestos, los trihalometanos, a un valor máximo de 100 microgramos por litro de agua. El Gobierno español solicitó una moratoria de 10 años para conseguirlo, argumentando que los países del sur de Europa se suelen abastecer mayoritariamente de aguas superficiales, que arrastran más carga orgánica, aparte de tener mayores temperaturas, otro factor importante. Las mediciones de estos compuestos daban resultados tan elevados que se hacía necesario realizar modificaciones importantes en los tratamientos de potabilización.

El equipo de Rafael García-Villanova estudió y monitorizó la situación en Castilla y León, donde las aguas de corrientes fluviales usadas para abastecimiento de algunas poblaciones presentaban características naturales de su materia orgánica que les conferían un elevado potencial de formación de trihalometanos, lo que obligaba a extremar la selección y optimización del tratamiento. En el año 2007, uno antes de cumplirse el plazo necesario para lograr el objetivo que marcaba Europa, todas las plantas potabilizadoras de la comunidad controladas habían logrado reducir esos valores por debajo del nuevo límite, todo “un éxito y una garantía de seguridad” para los ciudadanos.

Así mismo ocurrió en el resto de España. Muchas poblaciones tuvieron que optimizar o introducir medidas novedosas, como coagular más eficazmente u oxidar esa materia orgánica de forma previa, optimizar la dosificación de cloro, combinarla con cloraminas, aplicar desinfectantes-oxidantes alternativos o introducir carbón activo en los filtros. A pesar de todo, las investigaciones prosiguen, puesto que la evolución de los instrumentos analíticos hace que recientemente se hayan detectado otros subproductos de cloración, si bien en cantidades extremadamente pequeñas, por ejemplo nitrosaminas, también clasificadas como sospechosas de carcinogenicidad.

 La dificultad de realizar estudios epidemiológicos

Es difícil establecer una relación epidemiológica entre el consumo de agua clorada y las enfermedades, por diversos factores”, apunta el científico. Los estudios son retrospectivos y necesitan décadas de observación en personas que consumieran las mismas aguas, con el mismo tratamiento, y aun así pueden depender de muchos otros factores de difícil control por los investigadores.

 En cada lugar pueden transportar diferente tipo de materia orgánica y, por lo tanto, producir subproductos muy diversos al contacto con el cloro

Además, no todas las aguas son iguales. En cada lugar pueden transportar diferente tipo de materia orgánica y, por lo tanto, producir subproductos muy diversos al contacto con el cloro. De hecho, ya se han descrito más de 600 y pueden ser tan variados porque dependen del tipo de vegetación propio de cada lugar que entre en contacto con las aguas, así como del tipo de suelo o de clima.

Por otra parte, la manera en la que estas pequeñas concentraciones puedan afectar a cada persona también es muy diversa. La carga genética particular puede predisponer a desarrollar o no determinadas enfermedades tras una larga exposición. Realizar estudios epidemiológicos sobre este tema resulta extremadamente complejo, y los muchos ya publicados reconocen ofrecer resultados cuestionables, salvo quizá para el cáncer de vejiga urinaria. Además, se desconoce qué responsabilidad puede tener cada uno de los subproductos que contienen las aguas cloradas. Hay estudios que atribuyen hasta un 20% de los cánceres de vejiga a la exposición prolongada a ellos, mientras que el otro 80% estaría relacionado con factores alimentarios, ambientales o de estilo de vida.

En cualquier caso, hoy por hoy no es fácil encontrar una alternativa al cloro que pueda ser económicamente viable para toda población o país. El empleo de ozono o radiación ultravioleta está extendido en muchos abastecimientos, pero es costoso en instalaciones, consumo y cualificación del personal, y hoy se sabe que tampoco está exento del riesgo a otros subproductos ahora conocidos. Los responsables de salud pública, valoran como prioritario el objetivo de la cloración, es decir, mantener exenta el agua de microorganismos patógenos, frente a una probabilidad incierta de que a largo plazo pudieran derivarse efectos adversos sobre la salud.

La obra monográfica de Rafael García-Villanova recoge todas estas cuestiones, las aportaciones científicas más recientes al problema, y su experiencia de 25 años de investigación aplicada a la salud pública.

 

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