¿Es mejor consumir el agua que viene embotellada o la del grifo?

El consumo de agua en muchos hogares españoles supone un importante desembolso a final de cada mes. Y es que cada persona bebe entre dos y cuatro litros diarios, un gasto que se torna realmente importante en el bolsillo de las familias cuanto estas se decantan por el agua embotellada. «La mayoría de los usuarios disponemos de agua del grifo segura y de buena calidad», sentencian desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), quienes recientemente han realizado un estudio sobre la calidad de este suministro, con el que han determinado que el agua del grifo es de buena calidad en casi todos los municipios españoles. «De las 62 localidades analizadas solo en siete encontramos contaminantes o residuos de un mal tratamiento al potabilizar», explican los expertos de la organización.

Mientras que los consumidores siguen sin fiarse de la calidad del líquido que sale por los grifos de sus hogares, la industria del agua embotellada sigue creciendo a un ritmo vertiginoso. Según los últimos datos, España es el tercer país europeo en consumo de este producto. Con una media de 107 litros al año por cada ciudadano solo es superado por los italianos y los alemanes.

Después de analizar el nivel de mineralización, dureza, metales, nitratos, trihalometanos, plaguicidas, turbidez y microbiología, las principales ciudades gallegas pueden presumir de aprobar con buena nota en este estudio de la OCU. En Vigo, Pontevedra, Ourense y A Coruña el balance final del agua de los grifos es un sobresaliente, consiguiendo ser calificada como «muy buena». En el caso de Lugo la calidad está rebajada hasta el notable y es considerada por los expertos de la OCU como «buena». «El abastecimiento de agua para consumo doméstico es una ingeniería compleja. La calidad final depende de las fuentes de aprovisionamiento -pantanos, manantiales, acuíferos, desaladoras u otras- y está sometida a los vaivenes de la meteorología o al tipo de tratamiento potabilizador», explican desde la organización, quienes además aclaran que a todo ello hay que añadir el hecho de que la fontanería de la comunidad o de la propia casa siempre puede ser un factor determinante a la hora de alterar el suministro.

Peor en localidades pequeñas

Una de las conclusiones del estudio que sin duda más preocupa a los expertos es el escaso control que tienen del agua las localidades pequeñas, donde en caso de detectar alguna higiene insuficiente en la red del suministro, el problema puede ser mucho más peligroso que si fuera detectado en las grandes ciudades. Y es que la normativa en los núcleos urbanos menos habitados no exige controles tan frecuentes, provocando con ello un tiempo mucho mayor a la hora de detectar y corregir los indicadores contaminantes.

Ante esta situación, y a sabiendas de que un buen tratamiento del agua cuesta a cada ayuntamiento una cantidad importante, las asociaciones de consumidores y los expertos alertan de la necesidad de mantener realmente informados a los usuarios. La instalación de páginas web con información fácil de entender sobre los resultados de los controles y expertos en cada ayuntamiento que ayuden a responder a los vecinos todas sus dudas son algunas de las soluciones que proponen los expertos.

El sector de la industria mineral factura 1.000 millones

La industria del agua embotellada tiene una importancia determinante en la economía española y en la gallega. Y es que este sector maneja cada año unas cifras realmente significativas. Con una facturación anual aproximada de 1.000 millones de euros, España es actualmente el cuarto país de la Unión Europea en producción de agua mineral. Según las cifras de la Asociación Nacional de Empresas de Agua Envasada (Aneabe), esta industria da empleo directo a más de 5.000 personas e indirecto a decenas de miles. La producción de aguas minerales, que representa un 0,02 % de los recursos hídricos subterráneos disponibles en España, ha situado a Galicia como una de las regiones europeas con mayor riqueza en este sector, con más de 300 manantiales en su territorio. Pero las cifras no se quedan ahí, ya que en la comunidad autónoma hay una decena de plantas de envasado de agua mineral natural, lo que supone un 10 % del total del país.

El agua envasada supone un desembolso de 37,5 euros al mes

Son muchas las familias que en España han apostado por saciar su sed con agua embotellada, rascándose con ello un poco más el bolsillo. Y es que la diferencia entre consumir agua del grifo o en garrafas se nota a final de mes. Según los cálculos de las asociaciones de consumidores, beber este líquido del grifo es 150 veces más barato. Mientras que el agua embotellada supone una media de 37,5 euros al mes, la otra solo conlleva estirar el bolsillo 0,25 euros. Sin embargo, muchos siguen apostando por las botellas de plástico, y las cifras lo demuestran: un español consume 107 litros de agua envasada al año. Pero el impacto de sustituir las botellas por el grifo no es únicamente para la cartera, ya que el medioambiente también se ve beneficiado. Los residuos que generan las botellas de plástico, que ascienden a una media de tres kilos al mes, se ha convertido en un acicate para muchos que ya se decantan por el agua del grifo intentando dar un respiro al frenético ritmo de generación de desperdicios que existe.

Noticia extraída de: http://www.lavozdegalicia.es/noticia/economia/2014/11/07/mejor-consumir-agua-viene-embotellada-grifo/00031415378996364202926.htm